Debido a que estas últimas semanas, por diferentes motivos, no hemos realizado la clase de los viernes, he decidido centrar mi reflexión de estas dos últimas semanas en una, centrándome para ello en el tema de La Identidad Digital, puesto que hemos puesto punto y final a este tema, dejando paso a nuevos temas que tienen relación con el.
Con la aparición de Internet y sobre todo con las web 2.0, la cantidad existente de datos personales en la red ha aumentado, lo que ayuda a crear nuevas identidades personales en el entorno digital, que pueden o no coincidir con las características que se pueden atribuir a una determinada persona dentro o fuera de la red. La cantidad de datos que constantemente entra en internet, se comparte, edita, etc., es incalculable, y ante todo ello el individuo queda desprotegido, es por ello que como ya comenté en una entrada anterior se debe de formar a las personas en nuevos aspectos digitales que son claves para el ciudadano de hoy.
Una identidad digital se construye en el mundo web, en redes sociales a partir de perfiles de usuarios; la idea de una identidad digital bien gestionada, tiene que ver con consolidar un entramado social fuera de internet, pero sin duda está ligada al desarrollo de habilidades tecnológicas, de información y una actitud activa en la red, participativa, abierta y colaborativa; esta identidad digital se puede configuara de diferente maneras, por lo que una persona puede tener diferentes identidades dependiendo de las herramientas que utilice, que puede ser una sola o varias, como por ejemplo:
- Blogs.
- Microblogs.
- Portales de noticias y sitios web.
- Redes sociales genéricas o especializadas.
- Textos, fotografías o vídeos en la red. (Google Docs, Picassa, Flickr, YouTube, etc.)
- Correo electrónico.
La construcción de la identidad digital pasa por definir qué, como y dónde se va a hablar o a publicar en internet, en conocer las herramientas disponibles, por construir la presencia en la red poco a poco, y sobre todo contando con la opinión que sobre nosotros se genera fuera de nuestro control. Podemos ayudar a encauzar nuestra imagen en internet, interactuar con ella, podemos contestarla incluso cuando sea falsa, pero lo que no podemos hacer es ignorarla, ni impedir que se propague o que tenga impacto directo en nuestra reputación.
Por todo ello creo que dedicar esfuerzo y tiempo en construir la identidad digital no es opcional, es un acto de responsabilidad.
Bibliografía:

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